The Wedding of Carolina and MicahLa Boda de Carolina y Micah

April 18th, 202618 de abril de 2026

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Micah and Carolina's story began on August 22, 2021, sparked by a shared curiosity and a simple chemistry‑themed opening line on an online dating app. At the time, Micah was deep in the early stages of his PhD in Biochemistry, navigating the complexities of research, while Carolina was completing medical school applications and preparing for a rigorous journey of her own. Carolina, ever playful and enthusiastic about science, initiated their conversation by asking Micah about his favorite organic chemistry reaction. Micah responded confidently, naming the Grignard reaction—a reaction he fondly described as "a consistent ray of light in an otherwise dark testing world."

From that initial conversation, their connection grew naturally, driven by their mutual passion for scientific exploration and discovery. Despite the distinct directions of their professional paths—Carolina’s journey into medicine and Micah’s eventual specialization in spatial transcriptomics—they found common ground in their enthusiasm for learning. They spent countless hours together discussing their latest academic challenges, sharing breakthroughs, and offering support in moments of struggle.

Yet their bond reached beyond the boundaries of science alone. Both Micah and Carolina discovered a shared love for fantasy novels and adventurous storytelling, delighting in books that transported them to faraway realms of magic and heroism. Their weekends frequently involved lively board‑game competitions, collaborative adventures that revealed their complementary strengths. Through every story read, every game played, and every scientific discussion had, their bond deepened.

Their distinct backgrounds meant they encountered minimal overlap in past experiences, yet they viewed this difference as an opportunity rather than an obstacle. Committed to genuinely understanding one another, Carolina and Micah invested time each day in bridging their worlds—learning about each other's values, histories, and perspectives. These daily efforts to listen, understand, and appreciate their differences only strengthened their partnership and deepened their affection.

Today, as Carolina advances through medical school, learning to care for patients and solve clinical puzzles, and Micah unravels the complexity of biology through spatial transcriptomics—they remain deeply intertwined. Though their professional journeys may appear distinct, their shared passions for learning, exploring, reading, and above all, understanding the world and each other, continue to unite them every day.

Together, Carolina and Micah look toward the future as one continuous adventure, confident that their curiosity and care for one another will carry them through whatever life holds next.

La historia de Micah y Carolina comenzó el 22 de agosto de 2021, impulsada por una curiosidad compartida y una sencilla frase de apertura con temática de química en una app de citas en línea. En ese momento, Micah estaba inmerso en las primeras etapas de su doctorado en Bioquímica, navegando las complejidades de la investigación, mientras Carolina completaba las solicitudes para la facultad de medicina y se preparaba para un riguroso camino propio. Carolina, siempre juguetona y entusiasta de la ciencia, inició la conversación preguntándole a Micah sobre su reacción favorita de química orgánica. Micah contestó con confianza, nombrando la reacción de Grignard, una reacción que describió cariñosamente como “un rayo de luz constante en un mundo de pruebas a veces oscuro”.

A partir de esa conversación inicial, su conexión creció de manera natural, impulsada por su pasión mutua por la exploración científica y el descubrimiento. A pesar de las trayectorias profesionales tan distintas—el camino de Carolina hacia la medicina y la eventual especialización de Micah en transcriptómica espacial—encontraron un terreno común en su entusiasmo por aprender. Pasaron horas incontables juntos discutiendo sus retos académicos, compartiendo avances y brindándose apoyo en momentos difíciles.

Sin embargo, su vínculo trascendió los límites de la ciencia por sí sola. Tanto Micah como Carolina descubrieron un amor compartido por las novelas de fantasía y las historias llenas de aventuras, disfrutando de libros que los transportaban a reinos lejanos de magia y heroísmo. Los fines de semana solían incluir animadas competencias de juegos de mesa y aventuras colaborativas que mostraban sus fortalezas complementarias. Con cada historia leída, cada partida jugada y cada discusión científica, su vínculo se profundizaba.

Sus orígenes distintos significaban que tenían poca coincidencia en experiencias pasadas, pero veían esta diferencia como una oportunidad en lugar de un obstáculo. Comprometidos con entenderse de verdad, Carolina y Micah dedicaron tiempo cada día a acercar sus mundos—aprendiendo sobre los valores, historias y perspectivas del otro. Estos esfuerzos diarios de escuchar, comprender y apreciar sus diferencias solo fortalecieron su unión y profundizaron su afecto.

Hoy, mientras Carolina avanza en la facultad de medicina, aprendiendo a cuidar pacientes y resolver enigmas clínicos, y Micah desentraña la complejidad de la biología a través de la transcriptómica espacial—permanecen profundamente entrelazados. Aunque sus trayectorias profesionales puedan parecer distintas, sus pasiones compartidas por aprender, explorar, leer y, sobre todo, entender el mundo y al otro, continúan uniéndolos cada día.

Juntos, Carolina y Micah miran hacia el futuro como una aventura continua, confiados en que su curiosidad y su cariño mutuo los guiarán a través de todo lo que la vida les depare.